Pensamientos varios de un sujeto con demasiada conversación interior, ínfimos problemas o exceso de tiempo libre.

martes, agosto 26, 2008

Cultivos humanos

Siempre me he considerado una persona tranquila hasta que me dí cuenta de que no era así. Soy nervioso, pero no lo aparento mucho, y una de mis válvulas de escape es morderme las uñas. Pero no se queda ahí la cosa, no solo las muerdo no, sino que las cultivo.

Me di cuenta hace no mucho que me cultivaba las uñas para dejarlas medianamente largas y disfrutar más del hecho de morderlas. Un hecho totalmente invisible a mi persona. Mi mente decidía cual morder y cual no de acorde a un plan maestro, e inconsciente, sobre el crecimiento acompasado de las uñas de las manos. Mi mente enferma, sacrificaba un bien menor que era el morder una uña muy muy corta, en pos de una futura mordida más satisfactoria.

En estos momentos observo la uña del dedo pulga de mi mano izquierda...no creo que llegue al viernes.

miércoles, agosto 20, 2008

El efecto Camper

No sé si seré el único que se ha dado cuenta de la muerte del messenger. Ya no es lo que era. Antes, podías pasarte por el messenger y ver a todos los amiguetes conectados. Ahora ya no. Antes, la gente en vez de quedar para tomar una cerveza al aire libre, se tomaba su cocacola en pijama mientras con el alt+tab hacía mil cosas a la vez: hablar con los amigos, con la chica que acababas de conocer en un chat perdido entre los bits, y bytes, mirar chicas en pelotas en alguna página cochina, ver que pelis hacían esa noche y trolleando en algún que otro foro. Ahora ya no.

Los inventores de tal demonio, hicieron honor a su profesión y sacaron la opción definitiva: poder estar conectado en el messenger en modo invisible, esto es, sin que nadie te pudiera ver.

Tachan!

Al principio molaba, eras tú el dueño de las letras. Solo tú usabas esa última tecnología moderna. Hablabas con quien querias de tus amigos o conocidos. Eras tú quien decidía si iniciar una conversación o no. Y si, por alguna razón, querias mostrar tu cara al pueblo llano, pues le dabas a conectar y como si nada, aparecias inocente sin saber de que iba la cosa.

Esto se extendió. Y se expandió su uso. Y más y más personas hacían lo mismo: el camper. Permanecer agazapado, invisible a los demás, a la espera de alguien con quien decidir hablar. Hasta que un día, todos estaban invisibles. Todos esperando a que alguien diera el primer paso de iniciar sesion visible. Todos los francotiradores esperando a una presa a quien disparar sin ser vistos. Todos desde el balcón.

Iniciando el messenger para ver si había alguien. Y como está todo el mundo invisible, aparecer una planta rodante por entre las calles del pueblo fantasma. Ni una letra, ni una palabra, ni un inconito, nada.

Señores, el messenger ha muerto.

lunes, agosto 11, 2008

Vuelva usted mañana

Dos kilos y medio más han sido el resultado de toda una semana sin beber agua. Sin beber agua en el sentido purista de la palabra, porque como ingrediente de las mil y una cervezas que nos hemos bebido en Alemania ha sido mucha agua.

Estos tipos de vacaciones de coje el dinero y corre, de apoyar la cabeza en el cristal, hacer un dibujo con el culo en el asiento del coche y comer todo lo que se ponga por delante no son buenas para el organismo. En ninguno de los sentidos posibles.

Me siento como una bola de col fermentada sustentada por sendas salchichas bratwurst, coronada por una cabeza de kartoffen con cerveza de trigo como liquido sustentador de la vida en las venas de mostaza. Necesito purgame, cual caracol baboso lleno de mierda instestinal, lavarme con sal y afeitarme más a menudo. No es cuestión de apariencia física sino mental. Mens sana in corpore sano y errare humanum est: dos frases latinas que describen mi situación actual y que anticipan el transcurso de mi vida más próxima. ¡Y todo antes del fin de semana!.

Tenía en mente algo más profundo, pero al final no me ha apetecido. Runrunes cobra vida de nuevo, pero cambiado. No sé el qué ha cambiado en runrunes, y eso me desconcierta. En su día runrunes me ayudó a converger algunas de las líneas de pensamiento más superficiales hacía un único punto. Consistía en llevar un pensamiento, un sentimiento, de un punto situado en mi cabeza A hasta una pantalla luminosa, llámese B. Ahora mismo la trayectoria no está clara. Demasiadas variables actuan, afortunadamente no a la vez, que me llevan a veces a colgar el cartel en la ventanilla de vuelva usted mañana.

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