Hace tiempo que no escribo. Y si lo hago, lo hago con mucha mas desgana y menos frecuencia que al principio. No es que tenga menos cosas que contar, tengo incluso mas que antes. Pero no me apetece compartirlas ahora mismo.
Últimamente he estado viendo películas de Woody Allen, el emule echa humo, y he podido comprobar que existen personas que ponen su vida al alcance de la opinión pública como un medio de expresión. Casi todas sus películas, por no decir todas, tienen como protagonista a una persona enfermiza, necesitada de amor, nerviosa, solitaria. En un principio, supongo que Woody Allen lo que queria era mostrarse al mundo a través de sus películas. Conforme va avanzando el tiempo, sus películas van cambiando, los argumentos, los actores secundarios, la época en que transcurre la historia, etc. Pero hay algo que nunca cambia: él mismo. Bueno, él mismo y tal vez la ciudad de Nueva York. Todo esto está muy comentado por los seguidores de Allen, pero me puse contento de haberlo descubierto por mi mismo. Orgulloso que es uno.
A lo que iba, todo cambia en las películas de Woody Allen menos él mismo. Como la vida misma. Cambian nuestras amistades, cambia nuestro entorno, conocidos, pasamos por diferentes trabajos. Cambiamos de ciudad, de novia en algunos casos. Cambiamos hasta de camisa, pero nosotros no cambiamos a la velocidad que cambian nuestras circustancias. Igual que podemos ver al mismo neurótico en todas las películas de Woody Allen, nos vemos nosotros mismos en el espejo por las mañanas. Con el mismo sueño, las mismas legañas, un poco menos de pelo eso sí, pero básicamente somos la misma persona hoy, hace una semana y hace un año. Seguimos cayendo en los mismos errores, tropezando en las mismas piedras y tomando las mismas decisiones.
Woody Allen ha ganado mucho dinero, fama, admiración, mujeres desde que empezó hace unos cuantos años. Pero sigue siendo el mismo tipo nervioso, inseguro, claustrofóbico y deseoso de amor. Y todo eso lo digo sin conocerle, ¡menuda pretensión!.

Por cierto, hoy me han regalado una gorra made in cuba. Con la imagen del Che delante. Traida desde La Habana. Llevo varios dias sin afeitarme...en cuanto encuentre el puro, monto mi propio país comunista en casa de mi abuela. Pero, lamentablemente, sin cubanas.