Manos a la obra
ANTECEDENTES:
Una nave industrial cuya función es la de actuar como taller de autobuses. Estructura metálica en pórtico. Hace unos 3 años se ignifugó dicha estructura conforme a la normativa de incendios mediante pintura intumescente hasta alcanzar la estabilidad al fuego exigida. Este trabajo lo realizó una empresa que había sido subcontratada por otra empresa, que a su vez, había sido subcontratada por otra empresa constructora contratada por el cliente y dueño de las instalaciones.
A día de hoy, tres años después, se está redactando el proyecto de protección contra incendios de dicha nava. Con sus certificados de seguridad y cumplimiento de normativa.
PROBLEMA 1: (falta certificado)
A la hora de certificar las instalaciones, el proyectista se da cuenta de que el certificado de ignifugación no se encuentra entre todos los papeles que le ha suministrado el constructor. Dicho certificado es de obligada presentación. Sin ese papel, la nave, aún estando realmente ignifugada y cumpliendo todas las leyes, no está ignifugada legalmente puesto que no hay nadie, con competencia, que lo asegure.
PROCESO DE SOLUCION DE PROBLEMA 1:
Al no encontrar el papel en cuestión, el proyectista llama al cliente. Éste dice que no tiene el papel y nos redirecciona a la constructora. La constructora dice que no lo tiene, asi que nos redirecciona a la empresa subcontratada de pinturas. La empresa subcontratada no lo tiene así que nos redirecciona a la empresa sub-subcontratada. Un chico muy majo atiende y después de unas palabras surge la siguiente conversación:
- ¿entonces no tienes el certificado de aplicación de ignifugación?
- No, lo tendría que pedir a la fabrica de pinturas.
- No, no, me refiero al certificado de aplicación ignifugación. Ese lo haces tú, no el fabricante.
- Sí, si, ya se cual dices, pero ese lo hace el fabricante.
- ¿Esto...tú eres instalador oficial autorizado?.
- Hombre! Eso ni se pregunta!. ¿Acaso crees que habriamos ignifugado la nave sin ser instaladores autorizados?.
- Ya, ya, era por curiosidad.
- Ya hablo yo con el fabricante y os digo algo. Hasta luego.
- Hasta luego.
PROBLEMA 2: (el instalador no es instalador)
El proyectista llama al constructor para presionar a la empresa sub-subcontratada. Después de investigaciones varias por parte del constructor, se descubre que el instalador oficial autorizado no es instalador, ni oficial, ni autorizado. Como el certificado es una pieza fundamental, ahora se necesita un instalador oficial autorizado que certifique una instalación, que no ha hecho él, que no sabe si está bien hecha.
CONCLUSIÓN:
España es un país de gañanes, gualtrapas, chapuceros, irresponsables y mangantes. La conversación con el tipo sub-subcontratado sería mas correcta del siguiente modo:
- ¿entonces no tienes el certificado de aplicación de ignifugación?
- No, lo tendría que pedir a la fabrica de pinturas.
- No, no, me refiero al certificado de aplicación ignifugación. Ese lo haces tú, no el fabricante.
- Sí, si, ya se cual dices, pero ese lo hace el fabricante.
- ¿Esto...tú eres instalador oficial autorizado?.
- Hombre! Eso ni se pregunta!. Y te digo que ni se pregunta, porque si me lo preguntas te tengo que decir que no.
- Ya, ya, era por curiosidad.
- Ya hablo yo con el fabricante y os digo algo. Hasta luego.
- Hasta luego.
Lo mas triste del asunto, es que no es ni el primer instalador de algo chungo, irresponsable, mangante y chapucero ni va a ser el último que el proyectista se encuentre. La construcción en España, el motor del país, esta puesto en manos de gente como esta. Afortunadamente no son todos así.
Una nave industrial cuya función es la de actuar como taller de autobuses. Estructura metálica en pórtico. Hace unos 3 años se ignifugó dicha estructura conforme a la normativa de incendios mediante pintura intumescente hasta alcanzar la estabilidad al fuego exigida. Este trabajo lo realizó una empresa que había sido subcontratada por otra empresa, que a su vez, había sido subcontratada por otra empresa constructora contratada por el cliente y dueño de las instalaciones.
A día de hoy, tres años después, se está redactando el proyecto de protección contra incendios de dicha nava. Con sus certificados de seguridad y cumplimiento de normativa.
PROBLEMA 1: (falta certificado)
A la hora de certificar las instalaciones, el proyectista se da cuenta de que el certificado de ignifugación no se encuentra entre todos los papeles que le ha suministrado el constructor. Dicho certificado es de obligada presentación. Sin ese papel, la nave, aún estando realmente ignifugada y cumpliendo todas las leyes, no está ignifugada legalmente puesto que no hay nadie, con competencia, que lo asegure.
PROCESO DE SOLUCION DE PROBLEMA 1:
Al no encontrar el papel en cuestión, el proyectista llama al cliente. Éste dice que no tiene el papel y nos redirecciona a la constructora. La constructora dice que no lo tiene, asi que nos redirecciona a la empresa subcontratada de pinturas. La empresa subcontratada no lo tiene así que nos redirecciona a la empresa sub-subcontratada. Un chico muy majo atiende y después de unas palabras surge la siguiente conversación:
- ¿entonces no tienes el certificado de aplicación de ignifugación?
- No, lo tendría que pedir a la fabrica de pinturas.
- No, no, me refiero al certificado de aplicación ignifugación. Ese lo haces tú, no el fabricante.
- Sí, si, ya se cual dices, pero ese lo hace el fabricante.
- ¿Esto...tú eres instalador oficial autorizado?.
- Hombre! Eso ni se pregunta!. ¿Acaso crees que habriamos ignifugado la nave sin ser instaladores autorizados?.
- Ya, ya, era por curiosidad.
- Ya hablo yo con el fabricante y os digo algo. Hasta luego.
- Hasta luego.
PROBLEMA 2: (el instalador no es instalador)
El proyectista llama al constructor para presionar a la empresa sub-subcontratada. Después de investigaciones varias por parte del constructor, se descubre que el instalador oficial autorizado no es instalador, ni oficial, ni autorizado. Como el certificado es una pieza fundamental, ahora se necesita un instalador oficial autorizado que certifique una instalación, que no ha hecho él, que no sabe si está bien hecha.
CONCLUSIÓN:
España es un país de gañanes, gualtrapas, chapuceros, irresponsables y mangantes. La conversación con el tipo sub-subcontratado sería mas correcta del siguiente modo:
- ¿entonces no tienes el certificado de aplicación de ignifugación?
- No, lo tendría que pedir a la fabrica de pinturas.
- No, no, me refiero al certificado de aplicación ignifugación. Ese lo haces tú, no el fabricante.
- Sí, si, ya se cual dices, pero ese lo hace el fabricante.
- ¿Esto...tú eres instalador oficial autorizado?.
- Hombre! Eso ni se pregunta!. Y te digo que ni se pregunta, porque si me lo preguntas te tengo que decir que no.
- Ya, ya, era por curiosidad.
- Ya hablo yo con el fabricante y os digo algo. Hasta luego.
- Hasta luego.
Lo mas triste del asunto, es que no es ni el primer instalador de algo chungo, irresponsable, mangante y chapucero ni va a ser el último que el proyectista se encuentre. La construcción en España, el motor del país, esta puesto en manos de gente como esta. Afortunadamente no son todos así.







