Pensamientos varios de un sujeto con demasiada conversación interior, ínfimos problemas o exceso de tiempo libre.

lunes, febrero 13, 2006

Ícaro y Dédalo

Cuenta la mitología griega la historia de Dédalo, un constructor muy hábil capaz de hacer maravillas con sus manos. Dédalo tenía mucha fama por construir diferentes artefactos y construcciones, y llegó a construir el famoso laberinto del Minotauro a petición del rey Minos. Poco después Dédalo enseñó como salir del laberinto, por mediación de Ariadna, a Teseo. Por lo que el rey Minos se enfadó mucho y encerró a Dédalo y a su hijo Ícaro en una torre situada en una isla. Es entonces cuando el genio creativo de Dédalo surgió de nuevo y construyó para él y para su hijo unas alas hechas de cera con las que poder escapar de la torre volando. Avisó a su hijo de los peligros de usarlas: si se acercaba demasiado al mar, las olas le atraparian y caería a las profundidades donde moriría ahogado. En cambio si se acercaba demasiado al sol, este derretiría la cera de las alas haciendo que cayera igualmente al mar. La única posibilidad de sobrevivir era manteniendose en el medio.

Toda esta historia es una parábola, a mi modo de ver, de la importancia del equilibrio. De la armonia, balance, yin-yan, la fuerza... Todas las cosas que nos rodean necesitan un equilibrio estable para funcionar correctamente. Una igualdad de términos matemáticos, donde la suma de un conjunto de sumandos sea igual a otra suma de otros tantos sumandos. Cuando este equilibrio se rompe, entonces acontece el desastre. Por cierto, Ícaro desobedeció los consejos de su padre y se acercó demasiado al sol, y ya se sabe, todo lo que sube...

No solo han sido los antiguos griegos los que reconocieron el equilibrio como base fundamental de la existencia, sino también los chinos con la filosofía del yin-yan o los egipcios teniendo como claro ejemplo la diosa Maat. Maat, diosa de la justicia y del equilibrio era una de las mas importantes por no decir la que mas. Puesto que la ley de Maat, era la que regía todas las cosas para mantener el equilibrio de todo ante el caos absoluto. Un difícil y constante equilibrio inestable.

El equilibrio lo inunda todo, o al menos eso debería. Todas las personas, teóricamente, estamos equilibradas. Bajo mi punto de vista, unas personas pueden tener muchisimas virtudes, pero irremediablemente tienen un número equivalente de defectos o de handicaps. Igual que una persona con muy pocas virtudes, tiene a su vez muy pocos defectos. Nosotros mismos, nos econtramos con mejor estado de ánimo cuando en nuestra vida reina una armonia matemática. En los momentos de menor armonia, menor balance es cuando nos sentimos mas perdidos. Una sola variable en desequilibrio, una carencia, puede ser la causante de nuestra infelicidad. A veces nuestro cuerpo o nuestra mente es capaz por si solo de compensar esa carencia, pero si no es capaz, es tarea nuestra. Las personas que no son capaces de equilibrarse tienen un problema. Un problema que solo ellos pueden resolver. Y en estos tiempos, que nos ha tocado vivir, no nos puede ayudar Dédalo y la diosa Maat hace tiempo que marchó hacia el sol de poniente.

Bienaventurado aquel que logra igualar la ecuación de si mismo.

11 Comments:

Anonymous Frodo said...

Hmmmm, tecnicamente, si Ícaro se situase a la misma distancia del sol que del mar (por ejemplo, el mar mediterraneo, para concretar un poco), La NASA tendría que citar a este personaje como el primer astronauta, ya que ese punto intermedio se encuentra en el espacio, y si mis cálculos no son errones, estaría mas cerca de mercurio que de la tierra, pero bueno que podemos esperar de la mitología o de la filosofía, pues eso, pensamientos vagos y con fundamentos poco sostenibles desde el punto de vista científico

5:21 PM

 
Anonymous dolx said...

Frodo, yo deduzco que Dédalo era un vacilón, pues al encontrarse a su hijo flotando sobre las olas (rígido, inchado como un globo, y con peor cara que el malo de StarWars), en vez de admitirse a sí mismo que sus alas eran una mierda, se marcó el mocarro y les contó a todos que había llegado hasta el sol, para dárselas de ingeniero superior. Y por eso se trata de una parábola: su hijo subió unos metros hasta alcanzar una altura máxima, y cayó otros tantos más la cota sobre el mar del punto donde había salido; y horizontalmente recorrió una distancia dos veces proporcional a la diferencia entre la altura máxima y la cota de salida, más otra distancia una vez proporcional a la cota de salida en igual proporción a la anterior (vamos, que hizo más o menos como el helicoptero aquel que salía de la plaza de Móstoles...). ¡...Menudo padre!. :P

6:59 PM

 
Anonymous Carod-Fabira said...

L'ésser humà es caracteritza precissament perquè no és pas un ésser equilibrat en pau amb el seu entorn, sinò més be tot el contrari. Som el que som pel nostre desequilibri... i negar aquesta part intrínseca i inal·lieable de la nostra natura és poc més que una utòpia.

I dic més, fins i tot: Visca el desequilibri! Ja val de persones equilibrades, avorrides i completament prescindibles!

12:09 AM

 
Anonymous dolx said...

Lo que provoca esas carencias de las que hablas está por completo en nuestra mente. Además, se forja fundamentalmente durante nuestra infancia, cuando tenemos nuestros primeros contactos con el mundo y desarrollamos nuestra personalidad. Es durante esa época cuando, un desengaño con el mundo, de considerable intensidad, va a marcar en nuestra personalidad un "rasgo" que nos llevará a partir de entonces a ponernos alerta siempre que nos veamos en una situación similar (por ejemplo, aquel que sufra mucho de pequeño porque tratan de bobo, se pondrá siempre especialmente de alerta cuando crea que alguien pretender tratarle de bobo). Ese "ponerse alerta", cuando está así de marcado, invade nuestra cabeza de una forma tal que nos impide pensar y realizar cualquier actividad con normalidad, constituyendo el desequilibrio del que hablamos. Lo que hace nuestra mente es centrarse en resolver ese desequilibrio por encima de cualquier cosa, y no se quedará tranquila de nuevo hasta que haya pasado la amenaza. Es algo similar a cómo nuestra mente reacciona cuando vemos un león suelto cerca de nosotros, quemando adrenalina para poder escapar de la amenza. Lo que dispara esa quema de adrenalina, ante la visión de un león, lo desarrollamos en la infancia cuando nos enseñaron que eso supone un peligro para nuestra vida (un bebe recién nacido no se inmuta, hasta que lo aprende).

La forma de combatir la comezón de esos desequilibrios es, siendo conscientes de cómo se crearon en nuestra infancia, y aprendiendo a no alterarnos tanto ante ellos para no bloquear nuestra mente (sólo alterarnos lo imprescindible, sin más). Aunque no se si alguien en el mundo lo habrá conseguido alguna vez (igual el Dalai Lama... :P).

Para más info: "Handbook to higher consciousness" de Ken Keyes.

1:07 AM

 
Blogger Dos_Unobe said...

No creo que estemos desequilibrados por naturaleza. Mas bien todo lo contrario. Es decir, un bebe o un niño esta totalmente equilibrado, conforme vaya interactuando con su entorno, mas caos cotidiano va a ir afectándole. Gracias a las habilidades innatas de autoregulación, este niño de mayor será mas o menos "equilibrado" y por consiguiente mas o menos feliz. Tal vez, una persona pueda ser geneticamente infeliz.

9:52 AM

 
Anonymous dolx said...

Yo sí que creo que podemos estar desequilibrados por naturaleza. El universo en el que vivimos es por si mismo un desequilibrio, provocado por el big bang, y por ello no es raro que lo que hay en él también esté por naturaleza desequilibrado. Como consecuencia del big bang el universo está expandiéndose, y sus átomos reaccionando químicamente entre sí. Es gracias a esas reacciones químicas por las que estamos nosotros aquí, junto a todo lo que nos rodea. Es decir, que formamos parte de ese desequilibrio, y sin él, las cosas no serían como las vemos (suponiendo que alguien pudiese verlas). Por eso, también pienso que un ser inteligente (como nosotros) también nace desequilibrado, tanto física como intelectualmente. Físicamente es evidente, su cuerpo no es estable cuando nace, sino que está abocando a un proceso continuo de transformaciones (que lo hacen crecer, madurar, y morir...). Y intelectualmente creo que también lo mismo: nace con unas inquietudes o inestabilidades (la primera en nosotros puede ser la de chupar tetas :P), y va creándose (y satisfaciendo) muchas más conforme sus neuronas van interactuando con el mundo. Son esas inestabilidades las que nos hacen emprender acciones, tomar decisiones, etc.; y lo contrario, un hombre perfectamente estable intelectualmente (algo que creo sólo se puede concebir teóricamente), sería algo parecido a un hombre que no se mueve bajo ninguna condición de su entorno o su cuerpo (no come cuando tiene hambre; no busca sexo, ni siquiera cuando lo tiene a tiro; no se pregunta acerca de su existencia, ni adónde vamos...; etc.); en resumen: ese hombre es ficticio.

Lo que nosotros llamamos felicidad, que también podría asimilarse por supuesto a un equilibrio intelectual (mental, emocional o como queramos decirlo), para mi es la sensación que experimentamos al satisfacer alguna de nuestras adicciones emotivas más arraigadas. ¿Qué son esas adicciones emotivas a las que me refiero?: pues se trata de esos rasgos emocionales o intelectuales que "marcamos" más durante nuestra vida (en su mayor parte durante nuestra infancia) y a los cuales somos adictos durante toda nuestra vida (engloba todo eso que llamamos gustos, aficiones y también a nuestra personalidad); provocándonos gran desasosiego cuando no los satisfacemos, y gran felicidad cuando los tenemos en abundancia.

Posiblemente, durante mi infancia, alguien que tenía cierta autoridad sobre mi, se burló de mi cuando dije alguna cosa que me hizo resultar "pedante" (jeje..), y esa burla suya me hizo sentirme inseguro (inseguridad incluso física); y ese hecho se "marcó" lo suficiente en mi (¡podía haber muerto!, no debo volver a hacerlo...) como para que ahora mismo, mientras escribo esto, sienta un "yoquesé...", o un resquemor, que me hace titubear antes de acabar de escribir esto y darle al botón, y que seguramente continuará por un tiempo mientras observo vuestras reacciones (una pequeña infelicidad o incertidumbre para mi, que puede convertirse en felicidad o en mucha mayor infelicidad). Es decir, que en mi personalidad se creó el sentido de la vergüenza ante la pedantería. Sin embargo, ese hecho de mi infancia, pudo no haber ocurrido, o haber ocurrido de otra manera (yo podría ser como Sánchez Dragó, como Pedro Ruiz, o como Bienvenida Pérez; que evidentemente no lo tienen) y entonces no titubearía en ningún momento; o todo lo contrario, vería la pedantería como algo bueno para mí. Pero ese hecho hipotético de la infancia, junto con muchísimos más, han creado en nosotros nuestra "personalidad" (¡ojo!, inconscientemente para nosotros); una personalidad que se queda como grabada a fuego (nosotros somos ella); y nos hacen sentir esos desequilibrios de los que hablamos constantemente, de igual manera que el recién nacido siente el desequilibrio de buscar la teta de su madre la primera vez que siente hambre (pobrecito, le espera un mundo lleno de desequilibrios por descubrir...).

Quizá, a priori, lo que he dicho os resulte difícil extrapolarlo a otros sentimientos (pues los hay de muy diferentes); pero yo estoy convencido de que se puede.

En resumen, los desequilibrios que sentimos tenemos que verlo como algo natural (somos nosotros mismos). Y para curar su comezón, aparte del alcohol y las drogas, también podemos intentar mentalizarnos de que es algo natural, que se creó en algún momento de nuestra infancia (principalmente), y que provocó un "nudo" tal en nuestras neuronas, que lleva a nuestro cerebro a alterarse especialmente cuando los impulsos eléctricos vuelven de nuevo a pasar por él. Ese nudo puede que siga ahí por siempre o que un día desaparezca, pero según dicen las filosofías orientales que buscan la felicidad por procesos mentales, es posible acostumbrarnos a él y darle menos importancia, pudiendo reducir la preocupación o inseguridad que sentimos en tales circunstancias. Para ello debemos empezar por conocer al enemigo, que es lo que estamos haciendo en estos posts.

Menuda parrafada, I'm sorry. :-D

7:43 PM

 
Blogger Dos_Unobe said...

Me encanta este último comentario, ojalá abunden opiniones tan bien desarrolladas. Sin embargo, no veo desequilibrios en los ejemplos que dices. Cuando nosotros de "pequeños" queremos chupar tetas (...no comments ;P )no creo que se deba a un desequilibrio por nuestra parte, sino a un comportamiento causa-efecto. Una necesidad básica de alimentarse.
El big bang no lo veo como un desequilibrio sino todo lo contrario. De una energía increiblemente alta de algún tipo pasamos a una energía increiblemente alta pero cinética. Una transformación de energía como diria nuestro amigo Einstein.

En cuanto a la famosa pirámide de necesidades, pienso que cuando una necesidad o carencia se presenta (pongamos por ejemplo la necesidad de chupar tetas...cuando somos pequeños) nuestro cuerpo se dispone a autoregularse buscando el pezón de nuestra amamantadora. Cuando una persona se queda ciega, sus restantes sentidos se afinan. Cuando nos tomamos un helado, el cuerpo quema lo que tenga que quemar para aumentar la temperatura del cuerpo y viceversa si nos tomasemos un cocido.

Cuando algo importante pasa en nuestra vida (ruptura emocional, despido trabajo, ganar la loteria) nuestra vida cotidiana sufre un desequilibrio. Sufrimos una sobreoscilación y nos submergimos en los transitorios correspondientes hasta que nuestra vida vuelve a la tranquilidad o cotidianeidad (de colegio de pago). Esto puede alargarse durante mas o menos tiempo, según el coeficiente de amortiguamiento de nuestra psique (o como decía en el post "la capacidad de autorregularse".

Continuamos para bingo!

Saludos

11:47 PM

 
Anonymous dolx said...

Está claro que los conceptos de equilibrio-desequilibrio pueden ser “muy sufridos”, y pueden ser vistos desde muchas perspectivas diferentes. Yo he tratado de verlo desde la más científica que conozco, pero nuestro carácter humano puede otorgarle otros sentidos dependiendo donde pongamos nuestro “sistema de referencia”.

El big bang, y todo lo que está ocurriendo después de él, por supuesto que es un desequilibrio. De no haber existido, el universo seguiría en el mismo estado que antes de él (ese hipotético puntito de densidad infinita...). Si se ha desordenado o expandido es porque algo lo ha desequilibrado (alguien no se cae si no le empujan, ¿no?). La energía es constante (es la de la explosión inicial que simplemente cambia de estados), pero la entropía está creciendo continuamente; y puesto que la física dice que: "la entropia en un sistema aislado aumenta cuando el sistema experimenta un cambio irreversible" (cita textual), el universo está en permanente cambio irreversible, para mí “desequilibrio”, puesto que considero que lo que está equilibrado “no va a ninguna parte”. Y esto conduce a toda mi deducción anterior.

Que lo de chupar tetas, que llamo un desequilibrio (bueno, a ciertas edades y en determinadas dosis, lo es sin duda xD), tú lo llames comportamiento causa-efecto, no es para nada una contradicción, sino todo lo contrario, viene a ser lo mismo: puesto ¿qué es una “causa” si no “un desequilibrio que conduce a un efecto” (efecto que representa la búsqueda de un nuevo estado de equilibrio)?. Y ese efecto por supuesto que lo podemos ver como un equilibrio, pero el hecho de que hay algo en el niño que lo empuja a chupar tetas, ese “algo” es un desequilibrio, y ya se nace con él.

Después, en el resto de la vida, todos esos “algos” que nos empujan a emprender acciones son, nuevamente, desequilibrios (si no, nos quedariamos permanentemente quietos). Muchos de esos “algos” pueden ser bastante triviales (como rascarse la oreja, decirle “voy” a tu madre cuando te llama para cenar, ver pasar el camión del butano por la mañana, accionar el mando a distancia, o escuchar una canción de Amaral sonando por la radio xD), a nuestra cabeza y a nuestras emociones probablemente ni les vaya ni les venga; pero otros de esos “algos” pueden realmente saturar nuestra cabeza de emociones (como que te diga tu novia que te deja, o que esté apunto de atropellarte un autobús de la EMT); y el hecho de que saturen nuestra cabeza de emociones es porque nuestro cuerpo y mente así lo han decidido, lo decidieron el día en que consideraron (con razón o sin ella) que eso era algo importante para ti (y yo me atrevo a decir que para tu superviviencia); Ese día decidieron echar mano del mecanismo mejor que tienen para ponerte a parir, a sudar y a segregar adrenalina en la sangre (diciéndote: ¡preparate, vas a tener que hacer algo ante esto!), y asociaron a esa percepción una “explosión de emociones”.

Sin embargo, a la percepción de accionar el mando a distancia no le asociaron ninguna explosión de emociones importante (eso hubiese ocurrido quizá si de pequeño hubieses provocado la voladura de un edificio porque te equivocaste de mando, por ejemplo; o porque te aplicaban descargas con electrodos en los genitales si lo hacías... :-0). Sobre todo de pequeño, porque tu mente es menos capaz de ser reflexiva y todo lo víncula a reacciones emocionales cuando le conviene.

No he ido nunca a un psiquiatra, pero por lo que se ve en las películas, siempre tratan de solucionar tu problema emocional haciendote preguntas sobre tu pasado y tu infancia; tratando de ver si son capaces de ir a la circunstancia de tu vida que te creo dicha emoción, para explicartela y hacerte refexionar sobre ella, y que compruebes lo “capulla” (entre comillas) que puede resultar la mente a veces, y que seas capaz de enfrentarte a tu psicosis y minimizar el quebradero de cabeza que te provoca.

Para mi, equilibrar la ecuación de la que habla el post, comunmente se traduce en compensar los desequilibrios que constantemente nos azotan, con un equilibrio exagerado (lo que llamamos felicidad), procedente de las mismas fuentes de emoción de nuestros desequilibrios pero invertidas (viene a ser un "NOT desequilibrio"), pero sin llegar a un verdadero equilibrio. Es decir, sin que las causas de desequilibrio desaparezcan, sólo son "ofuscadas", corrido un estúpido velo sobre ellas :P. Por ello esa felicidad siempre es pasajera. Y el verdadero equilibrio sería el de anular esas emociones que nos desequilibran, para siempre, a modo budista.

Lo siento, pero he tenido que hacer otra parrafada... xDD

¿...alguien ha cantado bingo?

7:05 PM

 
Blogger Dos_Unobe said...

En cuanto al Big Bang, nadie sabe que había antes. Quizas exista un fenómeno en el universo de expansión/contracción. Una vez el universo se ha expandido lo máximo que ha podido expanderse, la gravedad empieza a reunir todos los "cascotes" y se contrae el universo hasta formarse una pelota gigante y explotar haciendo otro big bang. Así el universo estaría expandiendose y contrayendose eternamente. Expandiendose tantas veces como se contrae, creando asi un movimiento armónico simple. Volviendo a la idea, de este modo, del equilibrio y/o armonía.

: P

10:16 AM

 
Anonymous dolx said...

Equilibrio en ese momento que están reunidos todos los cascotes de nuevo en el centro del universo, pero desequilibrio mientras no lo están. Un péndulo por ejemplo también describe un movimiento armónico simple; pero una vez se le empuja con el dedo y empieza a moverse, ¿alguien diría que está en equilibrio?. El equilibrio lo alcanza cuando vuelve a detenerse, y entonces le hace falta un nuevo big bang de nuestro dedo para empezar a oscilar de nuevo.

:P

Nosotros somos una consecuencia de un universo en desequilibrio, por el cual puede darse la existencia del tiempo, las reacciones químicas, y finalmente... nosotros. En consecuencia nosotros mismos formamos parte del desequilibrio; al igual que, la posición desplazada de su punto de reposo, de la bola del péndulo, forma parte del desequilibrio del péndulo.

De todas formas, eso no quiere decir que siendo desequilibrio no formemos parte de una "armonía". Ommm...

6:29 PM

 
Blogger Dread_Fran said...

Frodo.. esto es para vos.. ya que veo que sos muy necio, y no tenes idea que la filosofia FUE LA PRIMER CIENCIA, asi q por favor, pensa antes de escribir muchacho.

La leyenda de Icaro se puede tomar como una fábula, una historia con moraleja, una advertencia sobre los peligros de cuestionar nuestro sitio en el mundo bajo la supervisión de D(d)ios(es). Por cierto... ¿qué fue antes, la caída de Icaro o la caída en el pecado de Adán y Eva y su expulsión del paraiso?.
Pero en contra de lo que pueda parecer, ese mensaje no es sólo cosa del pasado. A menudo se nos recuerdan los peligros que subyacen en nuestras tecnologías y se extrapola al peligro de una excesiva ambición de conocimiento científico. ¡Es evidente que hay peligros! y nunca deberíamos olvidarnos de Chernobyl por ejemplo. Pero los mensajes de los que hablo aquí no son advertencias concretas que pudieran dar pie a actuaciones preventivas. Me refiero en este caso a una clase muy característica de advertencia subliminal que se cuela de vez en cuando en la corriente de opinión de nuestra cultura popular. Podemos considerar por ejemplo películas como "El cortador de césped", "La Mosca" o las películas de masas de la factoría Spielberg como "Parque Jurásico" donde las caídas de Icaro se repiten en términos modernos de Ciencia-Ficción (véase también la página "Los científicos locos nunca mueren").

Ahora bien, si se trata de contar historias, lleguemos al final de la nuestra. Vayamos más allá de la caída de Icaro, pasemos la página del castigo que tan bien recordamos y preguntemos:

Qué ocurrió con Dédalo?
Ciertamente debió quedar destrozado por la muerte de su hijo, pero su infinita pena acabó mitigándose. Su uso prudente de la imperfecta tecnología a su alcance le llevó a la libertad.

8:57 PM

 

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